Una de las lecturas predictivas por excelencia en astrología consiste en la interpretación de la carta anual, denominada revolución solar.

Recibe este nombre porque la lectura se inicia cuando, desde la perspectiva de la Tierra, nuestro sol regresa a su posición natal, una vez completada su órbita/revolución de 365 días alrededor del sol. Si nuestro sol natal se halla a 2 grados del signo Tauro, cada vez que esté a 2 grados del signo Tauro se generará una nueva revolución solar susceptible de interpretación.

En la mayoría de los casos, la carta del año solamente se parece a nuestra carta natal en la posición del sol, que será la misma. Los demás factores interpretables, como el ascendente, los aspectos entre planetas y la ubicación de los mismos, suele ser distinta y por lo tanto da lugar a otro tipo de interpretaciones aplicables a ese año en concreto y que difieren de las de nuestra carta natal.

La carta del año es un muy buen indicador que nos puede servir para entender qué cabe esperar de nuestro año: si toca sembrar, si toca recoger, si tocan cambios, si habrá énfasis en la parte afectiva, en la emocional, en los viajes, en la salud, etc.

En la lectura de la carta anual se lleva a cabo una interpretación de todos los aspectos de nuestra vida, del mismo modo que se hace con nuestra carta natal, pero para un año en concreto.

Como el retorno solar coincide con nuestra fecha de nacimiento (a veces con un día de diferencia), es interesante acudir a un astrólogo para su interpretación en los meses cercanos a esa fecha, pues la lectura será de más utilidad para la persona.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la que manda es siempre nuestra carta natal, que es la hoja de ruta de nuestra vida. Es decir, que si en la carta del año se ve riesgo de separación pero en nuestra carta natal este aspecto se halla muy estable, la interpretación correcta sería apuntar a ciertos ajustes y discusiones con la pareja pero que no van a derivar en ruptura.

Además, la interpretación de la carta del año siempre se acompaña de la lectura del estado de los planetas en movimiento, (los llamados tránsitos planetarios), que afectan durante el año a nuestros planetas natales, y también de las llamadas progresiones, que indican cómo se siente la persona en función de los sucesos que acontecen en cada momento.

Combinando la interpretación de estas herramientas podemos tener una visión más global y ajustada de qué momento de la vida estamos viviendo y qué sentido tiene eso para nosotros.

También existe la revolución lunar, que sucede cada vez que la luna por tránsito se coloca en los mismos grados que nuestra luna natal. Esto se produce cada 28 o 29 días, y su importancia es menor que la revolución solar, aunque puede servir para afinar el factor tiempo en la interpretación anual.

 

¿Sientes curiosidad por saber qué dice tu revolución solar?

Cuando, como en mi caso, te dedicas a escuchar las problemáticas de las personas y la manera que tienen de enfocarlas, enseguida te das cuenta de si tienen claro el siguiente concepto, muy sencillo y de vital importancia para controlar nuestros niveles de ansiedad y nuestra sensación de control sobre nuestra vida.

El concepto en cuestión consiste en saber distinguir la diferencia entre ZONA DE INFLUENCIA y ZONA DE PREOCUPACIÓN.

En nuestra vida nos vamos a encontrar casi a diario con situaciones o personas que no van a ser como nosotros querríamos. Y por lo tanto, vamos a dedicar energías a enfadarnos y también a intentar modificar esa situación o persona para que cuadre con los que nosotros deseamos, o nos conviene más.

En este punto es donde conviene tener muy clara la diferencia entre estas dos zonas, o lo que es lo mismo, tener claro cuál es nuestro ámbito de actuación, porque de lo contrario, nuestros esfuerzos serán en vano y nos sentiremos frustrados.

La zona o círculo de preocupación, abarca todos aquellos asuntos que nos preocupan o nos perjudican, pero que no podemos cambiar, como por ejemplo:

La manera de ser/hacer de los demás (es muy lento, habla demasiado, no entiendo cómo le puede gustar correr, no puedo entender que haya dejado el trabajo, etc).

El impacto de mi entorno social y laboral (subida de impuestos, cambio de gobierno, un ERE en la empresa, que me suban el alquiler, etc).

La naturaleza (hace frío, uf qué calor, llueve, menuda humedad, etc).

Es muy habitual la tendencia a gastar energías en quejarnos de este tipo de cosas.

Cuando antes entendamos que los asuntos de nuestro círculo de preocupación no dependen de nosotros, antes nos relajaremos y antes dedicaremos nuestra energía hacia fines más útiles.

En contraposición, tenemos la zona o círculo de influencia: aquellos asuntos que me molestan o preocupan y en los que sí tengo capacidad de acción y por lo tanto, de cambio.

Y la buena noticia es que esta zona es muy grande, y es la que nos va a proporcionar la sensación de ser los responsables de nuestra vida y de no acarrear con problemas que no nos corresponden.

Ejemplos:

  • No puedes hacer que el otro cambie, pero SÍ puedes cambiar tú. Puedes decidir tener otra actitud en relación a aquello que te molesta, para empezar, y, sobre todo, tener claro que tú solamente puedes, y debes, actuar sobre ti mismo. Si algo te molesta de alguien se lo puedes decir, claro, pero ten claro que dar tu punto de vista no tiene por qué producir ningún cambio en el otro.
  • No puedes evitar el ERE de tu empresa, pero SÍ puedes decidir no adoptar un rol de víctima, dedicarte a aprovechar bien el tiempo que estés en el paro para formarte, hacer cosas que antes no tenías tiempo de hacer, y pensar con calma por qué camino quieres que siga tu vida profesional.
  • Puedes decidir que la lluvia no te moleste y salir de todas formas, y entender que la lluvia es igual de esencial que el sol para que la vida siga.

En definitiva, es muy importante tener la capacidad de discernir entre estas dos zonas para no desperdiciar energía, ponernos nerviosos y frustrarnos.

Así que, la próxima vez que te preocupe o moleste alguna situación o persona, pregúntate lo siguiente:

¿Puedo yo cambiar esta situación o esta forma de actuar/pensar?  ¿Vale la pena dedicarle mis pensamientos y energías, o mejor los invierto en otra cosa?

En relación a este tema se pronunció ya hace siglos y de forma magistral el gran San Francisco de Asís:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo cambiar, y sabiduría para reconocer la diferencia”.

 

¿Quieres iniciar un proceso de Coaching Personal?

Cuanta gente conoces que diga: “pues oye, yo soy Aries y no me identifico para nada con las cosas que leo de este signo”.
Por favor, desconfía de lo que oigas o leas por ahí sobre tu signo solar, y, sobre todo, no creas que los horóscopos de las revistas son información astrológica válida, porque no lo son.

Primera reflexión:

Todas las personas nacidas entre el 21 de marzo y el 21 de abril son Aries y no pueden ser iguales.

Es de cajón.

Segunda reflexión:

La astrología psicológica estudia la influencia en el individuo de los 8 planetas del sistema solar, más el Sol, (que es una estrella), y la Luna, (que es el satélite de la Tierra).

Por lo tanto, el Sol representa como mucho el 20% de nuestra personalidad: el 10% que le tocaría por proporción de planetas, más un 10% extra por la importancia que tiene en nuestra manera de ser en relación a otros planetas que no impactan tan fuertemente en nuestro carácter.

Está claro entonces que hay que analizar más factores de la carta natal más allá que el signo solar para poder empezar a ver cómo es una persona.

Tercera reflexión:

Existen 5 planetas llamados personales, que se llaman así porque marcan especialmente nuestra personalidad (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte).

Si resulta que eres Aries (sol en Aries), pero tienes el resto de planetas personales en el signo de Piscis, está claro que serás más Piscis (sensible, indeciso, introspectivo), que Aries (decidido, impositivo y emprendedor), pese a que siempre se va a notar un punto de energía y resolutividad por tener el sol en Aries.

Es decir que, como en todo, en astrología tampoco sirven las generalizaciones del estilo: “Los Aries se comen el mundo” o “Los Piscis son hipersensibles y viven en su mundo de fantasía”.

La astrología psicológica estudia la PROPORCIÓN de distintas tendencias y energías presentes en la carta de un individuo.

Lo que hay que tener claro es que la carta natal de una persona es como una puzzle: solamente tiene sentido en su conjunto, y no interpretando la información de forma aislada.

El trabajo del astrólogo consiste precisamente en realizar una síntesis acertada y comprensible de esa información.

Y por supuesto, también hay que tener claro que tú eres mucho más que la suma de tus partes, y por ello los astrólogos tenemos que ser humildes ante cualquier aproximación a lo que es.

Así que, cuando oigas o leas frases del estilo: “Querido Aries, esta semana te va a pasar esto y aquello…..” ¡Mejor tápate los ojos o los oídos, o los dos a la vez!

 

¿Te gustaría conocer en detalle tu carta natal?