El coaching es un proceso dirigido a ampliar tu visión sobre ti mismo/a, con el fin de que dejes atrás creencias y patrones limitantes y que te conectes con tus recursos y con tu potencial.

Como es probable que el concepto de coaching te suene pero que no tengas claro en qué consiste, voy a explicarte en este artículo las técnicas y conceptos que utilizo cuando el objetivo del proceso de coaching es el de aumentar la autoestima de la persona que acude a verme.

1. Creando tu propio guión de vida

El concepto de “guión de vida” procede del análisis transaccional.

El guión de vida es un conjunto de creencias acerca de lo que está bien y lo que está mal, y sobre lo que somos o no somos capaces de hacer.

Todos crecemos con el guión de vida que nos han trasladado nuestros padres, en primer lugar, y nuestro entorno (profesores, familiares, etc) en segundo lugar.

Este guión nos cala muy hondo desde pequeños y configura nuestra visión acerca de lo que es la vida y de lo que somos nosotros. Es nuestro manual de creencias. El problema es que a menudo estas creencias nos limitan o están obsoletas.

Algunos ejemplos : “lo que importa es tener un trabajo estable”, “mejor ser pobre y honrado”, “ lo más bonito en la vida es tener hijos”, “ Eres muy torpe para estudiar baile”.

Es nuestro deber, como adultos, crear nuestro propio guión de vida acorde con quienes somos y en consonancia con nuestra propia visión de la vida.

En el proceso de coaching trabajamos sobre este concepto para que puedas tener al día tu guión de vida.

2. Mejorando tu diálogo interno

Analizar y mejorar tu diálogo interno es esencial para tu bienestar emocional.

Date cuenta que:

– Tú eres la persona con la que más vas a hablar a lo largo de tu vida

–  Lo que piensas conforma tu estado de ánimo y tu actitud

–  Lo que te afecta no es tanto lo que sucede, sino lo que te dices acerca de lo que sucede.

Por lo tanto, es primordial analizar y optimizar tu diálogo interno.

Los seres humanos tenemos la tendencia a considerar que lo que pensamos es lo correcto y que no se puede cambiar.

Es un gran error: a menudo no pensamos de manera correcta, nos hacemos daño, nos humillamos y nos machacamos inútilmente, y, por supuesto, nuestros pensamientos se pueden cambiar.

La buena noticia es que es relativamente sencillo aprender una buena higiene del pensamiento para mejorarlo y así encontrarte mejor.

3. Focalizando tu energía en lo que sí puedes cambiar

Supongo que estarás de acuerdo en que tu energía es limitada.

Por lo tanto, es muy importante que aprendas a utilizarla en aquello que sí puedes cambiar y no malgastarla inútilmente.

Se trata de que tengas muy clara la diferencia entre lo que se denomina tu círculo de influencia, que son todas aquellas situaciones en las que puedes intervenir, y tu círculo de preocupación, que son todas las situaciones que te preocupan pero sobre las cuales no puedes actuar.

En las sesiones trabajamos estos conceptos para que aprendas a optimizar tu energía.

4. Ayudándote a aceptarte con tus luces y tus sombras

Es bastante habitual que una baja autoestima vaya ligada a un alto nivel de exigencia.

Nuestra sociedad, competitiva y cambiante, fomenta que consideremos que si no somos guapos, altos, listos, delgados, jóvenes, con estudios y éxito profesional, seamos unos fracasados.

Es muy importante aprender a ser tolerantes con nosotros mismos, a querernos con nuestros fallos y a no compararnos con los demás.

Tomar consciencia de tu hiper exigencia a través de ejercicios y pedir a las personas que te quieren que te digan 3 cualidades que te caracterizan, son algunos ejercicios orientados a aumentar tu auto valoración.

5. Reviviendo logros de tu pasado

Otra manera de empoderarte es reviviendo alguna experiencia positiva de tu pasado mediante ejercicios de relajación e hipnosis.

Todos tenemos algún episodio en el que nos sentimos plenos, poderosos y felices.

Puede ser cuando ganamos el premio literario del colegio, las pruebas de natación o cuando fuimos madres o padres.

La hipnosis suave nos permite adentrarnos en nuestros recuerdos felices para aumentar nuestra autoestima y hacernos sentir bien.

6. Visualizando logros de tu futuro

La visualización, es decir, el imaginar con la mente, también es muy útil de cara a ganar confianza acerca del futuro, y además es una técnica muy sencilla que lo único que requiere es constancia.

Se trata de dedicar cada día 5 o 10 minutos a adoptar una postura cómoda, cerrar los ojos, e imaginar una escena en la que te gustaría encontrarte en el futuro.

De esta manera, tu cerebro se va “empapando” del mensaje positivo y poco a poco te vas sintiendo mejor.

7. Planteándote pequeños retos que te demuestren que sí que puedes

Como el camino se demuestra andando, es muy importante plantearte pequeños retos que puedas llevar a cabo para acercarte un poco más a lo que quieras conseguir.

Si, por ejemplo, tienes miedo a hablar en público, un reto podría ser atreverte a ser el centro de atención durante un momento en una reunión de amigos o conocidos, o hablar con un extraño en la parada del bus, para darte cuenta de que la experiencia no es tan negativa como imaginabas y de esta manera ir superando esta sensación.

Espero que este artículo te haya parecido interesante.

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